Base perfecta del sur de Albania, Saranda abre la puerta al tramo más bonito de la Riviera. Lo imprescindible: las playas de Ksamil (15 km), el sitio UNESCO de Butrint, la laguna del Blue Eye, el castillo de Lëkurësi al atardecer y una excursión en barco hacia las calas. Alquila una moto para enlazarlo todo a tu aire.
Saranda no se visita por sí misma: es el campamento base ideal para el tramo más bonito de la Riviera albanesa. Con unas cuantas noches como punto de partida, sales a descubrir playas dignas del Caribe, un yacimiento antiguo declarado patrimonio y uno de los pueblos costeros más bonitos de Albania.
Aquí tienes todo lo que hay que ver alrededor, con mis consejos para esquivar las aglomeraciones del verano.
Saranda, la ciudad y su bahía
La ciudad en sí es un destino de playa muy animado, con forma de herradura alrededor de una bahía preciosa. Ha crecido deprisa y le falta un poco de encanto arquitectónico, pero su paseo marítimo resulta muy agradable al caer la tarde, con sus restaurantes de pescado y sus cafeterías.
Mi consejo: piensa en Saranda como un punto de apoyo práctico, no como el destino en sí. Aquí encontrarás todos los servicios (cajeros, supermercados, alquiler de motos), las mejores conexiones de autobús y el ferry a Corfú. Las playas urbanas están bien, pero no admiten comparación con Ksamil, que queda justo al lado.
Ksamil y las mejores playas
Ksamil, a 15 km al sur, es la postal perfecta: agua turquesa, casi sin oleaje, y pequeños islotes a los que se puede llegar a nado. El agua es tan tranquila y poco profunda que resulta ideal para ir con niños.
Pero seamos sinceros: en julio y agosto, Ksamil es víctima de su propio éxito. Las playas se llenan de chiringuitos y tumbonas desde las 10 h, y el ambiente se vuelve muy comercial. Hay dos escapatorias: ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde, o apuntar a calas menos accesibles. Yo, por mi parte, prefiero las playas más salvajes del norte de la Riviera, alrededor de Gjipe y Kakome, donde vuelves a encontrar la calma y el agua clara sin el gentío.
Butrint, el yacimiento antiguo
A 17 km al sur, Butrint está declarado patrimonio mundial de la UNESCO, y suele ser la gran sorpresa del viaje. Muchos viajeros lo citan como su mejor recuerdo de Albania.
El sitio combina restos griegos, romanos, bizantinos y venecianos en un entorno de laguna y bosque: un teatro antiguo, un baptisterio con mosaicos, murallas. Cuenta con dos o tres horas de visita. Ve a primera hora de la mañana para evitar el calor y los grupos; la entrada ronda los 10 €.
El Blue Eye (Syri i Kaltër)
A una media hora de Saranda, el Blue Eye es un manantial kárstico de un azul hipnótico. El agua brota desde una profundidad aún no medida por completo, lo que crea ese ojo de un azul imposible rodeado de un verde más claro.
Un detalle que conviene saber antes de ir: el baño está prohibido para proteger el paraje, por mucho que algunas fotos den a entender lo contrario. Se contempla desde las pasarelas habilitadas. Además, el agua está helada. Ve pronto, porque el aparcamiento se llena rápido en verano.
El castillo de Lëkurësi
Encaramado en la colina que domina Saranda, el castillo de Lëkurësi, levantado en 1537, ofrece la mejor puesta de sol de la zona. La fortaleza alberga hoy un restaurante panorámico.
Sube al final del día: la vista abarca toda la bahía de Saranda, los islotes de Ksamil y, a lo lejos, la isla griega de Corfú. Es el momento perfecto para tomar una copa con vistas antes de bajar a cenar a la ciudad.
- Alójate en Saranda por los servicios y sal a Ksamil y Butrint.
- Alquila una moto (15-25 €/día): total libertad por la Riviera.
- Ksamil a primera hora o a última de la tarde para evitar el gentío del verano.
- Butrint nada más abrir, antes del calor y los grupos.
- Atardecer en el castillo de Lëkurësi, el mejor mirador.
Las calas en barco
La forma más bonita de ver la Riviera es desde el agua. Cada día salen excursiones en barco desde el puerto de Saranda hacia las calas aisladas, inaccesibles por carretera, por entre 25 y 40 € la jornada.
Se hacen paradas para bañarse en aguas transparentes, a menudo con comida a bordo. Para quienes buscan más autonomía, alquilar un kayak de mar permite explorar la costa a tu ritmo. Es también la mejor manera de huir de las playas abarrotadas en plena temporada.
Dónde alojarse y cómo moverse
El debate de siempre es Saranda o Ksamil. Saranda gana en servicios, ambiente y conexiones; Ksamil queda más cerca de las playas, pero se llena de día y se apaga de noche. El mejor equilibrio: alojarse en Saranda y hacer idas y vueltas a Ksamil.
Para moverte, la moto sigue reinando en la Riviera, con carreteras de costa espectaculares. Bolt funciona en Saranda, y hay autobuses locales que conectan los puntos principales. Para una ruta más amplia, el coche se vuelve imprescindible.
Estar conectado en la Riviera
En la costa sur, los datos son tu mejor aliado: seguir las carreteras de curvas entre las calas, reservar una excursión a última hora, encontrar una taberna en Ksamil, pedir un Bolt en Saranda. La cobertura funciona bien en los núcleos turísticos, pero flaquea en algunas carreteras de acantilado.
En lugar de buscar una tarjeta SIM o de aguantar el roaming fuera de la Unión Europea, activa una eSIM para Albania antes de salir. Estás conectado nada más aterrizar y, gracias a nuestros acuerdos de itinerancia, la eSIM se engancha a varias redes locales para mantenerte online incluso cuando te alejas de las vías principales.
Sobre la SIM local conviene tener claro un punto: en Albania se compra en las tiendas de operador de las ciudades, exige registrar el pasaporte y activarla lleva su rato de trámite; además, la cobertura real se resiente justo en esas carreteras de corniche entre calas donde más la necesitas. Existen otras alternativas en el mercado, pero acaban obligándote a gestionar todo eso en destino. Con la eSIM de Orange te ahorras ese ir y venir.
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