Para acertar en tu primer viaje a Tailandia: rechaza a los captadores que aseguran que un templo está «cerrado», regatea con una sonrisa, cúbrete hombros y rodillas en los templos y no bromees jamás sobre la monarquía. El país es muy seguro; los riesgos reales son las estafas menores y la moto. Teléfono útil: la policía turística en el 1155.
Tailandia es un destino fácil, acogedor y seguro. La mayoría de los malos ratos vienen de dos o tres trampas muy previsibles y del desconocimiento de unos códigos culturales sencillos de respetar.
Esto es lo que te contaría un amigo antes de que cierres la maleta, sin rodeos.
Las estafas que conviene conocer antes de que te pillen
No son peligrosas, solo molestas, y se repiten por todas partes. Con reconocerlas ya las tienes desactivadas.
El templo «cerrado»
Un conductor de tuk-tuk o un desconocido de buen aspecto te asegura, cerca del Gran Palacio, que el recinto está cerrado hoy por una ceremonia. Y se ofrece a llevarte a otro sitio. Ese desvío siempre acaba en una sastrería o en una tienda de piedras preciosas donde él se lleva su comisión. Comprueba tú mismo los horarios oficiales y sigue tu camino sin hacer caso.
El tuk-tuk sin precio
Muchos inflan la carrera una vez que has llegado. Negocia y cierra el precio antes de subir, o tira de una aplicación de VTC con tarifa a la vista. La diferencia puede ser del simple al triple.
El desperfecto inventado en los alquileres
El clásico de las zonas de playa como Phuket, Pattaya o Koh Samui: al devolver una moto o una moto de agua, el arrendador señala un arañazo «que has hecho tú» y exige una reparación a precio de oro. Graba o fotografía el vehículo desde todos los ángulos en el momento de recogerlo, delante del arrendador, y no dejes nunca el pasaporte como fianza.
Cómo comportarse en los templos
Los templos son lugares de culto en activo, no decorados. Unas cuantas normas que hay que respetar a rajatabla.
- Ropa que cubra: hombros y rodillas tapados, tanto hombres como mujeres. Un pareo en la mochila saca de más de un apuro.
- Zapatos fuera antes de entrar en cualquier edificio.
- No apuntes nunca con la planta de los pies hacia una estatua de Buda ni hacia una persona: siéntate con los pies recogidos hacia atrás.
- Las mujeres no tocan a un monje ni le entregan nada en mano; el objeto se deja delante de él.
- Voz baja y nada de gestos aparatosos.
Los códigos culturales que hay que respetar
Tres cosas marcan toda la diferencia en cómo te ven los tailandeses.
La monarquía, un tema intocable
Es el punto más importante. La familia real está protegida por la ley y venerada. No se bromea, no se critica, ni siquiera a media voz. Un detalle concreto que pocas guías precisan: los billetes llevan la efigie del rey, así que nunca pises un billete que se te caiga al suelo para pararlo; recógelo con la mano.
La cabeza y los pies
La cabeza es la parte más sagrada del cuerpo y los pies la más baja. No toques la cabeza de nadie, ni siquiera la de un niño, y no señales nada con el pie.
La sonrisa y la sangre fría
Levantar la voz hace perder la cara a las dos partes y no soluciona nada. Se mantiene la calma y la sonrisa, también para negociar o para plantear un problema. Es la clave de cualquier trato.
Moverse sin que te la den
El transporte es donde con más facilidad acabas pagando de más. Mis reflejos:
| Trayecto | El acierto |
|---|---|
| Por la ciudad | Aplicación de VTC, con el precio a la vista de antemano |
| Taxi con taxímetro | Exige el «meter» y rechaza la tarifa cerrada |
| Entre ciudades | Tren o autobús de larga distancia, reservados por internet |
| Islas | Ferris y minivans a través de una app de reserva |
La moto tienta a muchos viajeros. Alquílala solo si sabes conducir, ponte el casco (obligatorio y con controles) y comprueba que tu seguro cubre las dos ruedas. La carretera tailandesa no perdona la improvisación.
Salud y seguridad
Tailandia es muy segura para los viajeros. El verdadero peligro no es la delincuencia, sino los accidentes de moto y los excesos. Algunas referencias:
- Bebe agua embotellada; la comida callejera muy concurrida suele ser segura porque se cocina al momento.
- Un buen seguro de viaje que cubra la repatriación es imprescindible: la sanidad privada se paga por adelantado.
- Ante cualquier apuro, la policía turística atiende en el 1155, a menudo en inglés.
Dinero y propinas
La propina no es obligatoria, pero se agradece: redondear la cuenta o dejar entre 20 y 50 bahts basta. Lleva siempre efectivo para la comida callejera y los mercados. Regatea solo donde es la norma, en mercados y con los tuk-tuks, nunca en un restaurante ni en una tienda de barrio donde los precios son fijos.
Trámites que no puedes olvidar
Dos cosas que preparar antes de salir: el pasaporte con al menos seis meses de validez y la TDAC, la tarjeta de llegada digital obligatoria, que se rellena por internet dentro de las 72 horas previas a la llegada. Es gratuita, pero requiere conexión, así que conviene tenerla en cuenta antes de viajar. Los detalles están en nuestra guía de trámites.
Estar localizable y orientarte
Sobre el terreno, el móvil se encarga de casi todo: pedir un Grab al precio justo, traducir una carta, comprobar el horario de un templo para cortar en seco la estafa del «está cerrado» y rellenar la TDAC.
En lugar de buscar una tarjeta SIM al llegar o pagar la itinerancia a precio de oro, activa una eSIM para Thailande antes de salir. Aterrizas y ya estás operativo. Comprar la SIM local en el país tiene su letra pequeña: hay que registrar el pasaporte en el mostrador, algún punto de venta del aeropuerto aplica sobreprecio y, fuera de las grandes ciudades y las islas turísticas, la cobertura de ciertas ofertas baratas flojea justo donde más te haría falta.
Con Orange, el servicio de cerca de 300 millones de clientes, cuentas con acuerdos de itinerancia que te conectan a las redes locales adecuadas, con asistencia 24/7 y con el reembolso del 100 % si no llegas a usar la eSIM.
- Ignora a quien te diga que un templo está cerrado; compruébalo tú.
- Precio cerrado antes de subir al tuk-tuk, o VTC con tarifa a la vista.
- Fotografía toda moto o moto de agua de alquiler, delante del arrendador.
- Ropa que cubra y zapatos fuera en los templos.
- Ni una palabra sobre la monarquía, jamás.
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