Para visitar La Habana, calcula entre 2 y 3 días. Los imprescindibles: la Habana Vieja y sus cuatro plazas coloniales, el Malecón al atardecer, el Capitolio, el Vedado y sus clubes de jazz, el Callejón de Hamel el domingo y una vuelta en un americano descapotable.
La Habana no se visita como una ciudad-museo. Es un escenario vivo, un poco desconchado, donde los Chevrolet de los años 50 conviven con las columnas coloniales y la música sale por las ventanas a cualquier hora. Se viene tanto por el ambiente como por los monumentos.
Aquí van los imprescindibles de verdad, un itinerario de 2 días que se sostiene, y los momentos que no te puedes perder según el día y la hora.
Los barrios que hay que recorrer en La Habana
La ciudad se entiende por barrios, cada uno con su carácter. Así los ordenaría para una primera vez.
- La Habana Vieja: el centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con sus plazas y su arquitectura colonial. El corazón de la visita.
- Centro Habana: popular, sin filtros, lleno de color. Es la cara del día a día de la ciudad, entre ropa tendida en los balcones y partidas de dominó.
- El Vedado: la Habana de los años 50, sus hoteles míticos, sus cines y, sobre todo, su vida nocturna musical.
- Miramar: al oeste, residencial y con mucho verde, menos turístico, ideal para una cena tranquila.
Para alojarte la primera vez, apunta a la Habana Vieja o al borde del Vedado: céntrico, animado y a un paseo de lo esencial.
La Habana Vieja, corazón colonial
El casco antiguo se organiza en torno a cuatro plazas que se enlazan a pie en una mañana. La Plaza de la Catedral y su catedral barroca de San Cristóbal, la Plaza Vieja y sus fachadas restauradas, la Plaza de Armas con el palacio de los Capitanes Generales y el Templete, y la Plaza de San Francisco frente al puerto.
Mi consejo: empieza temprano, antes de que lleguen los grupos, y déjate perder por las callejuelas entre plaza y plaza, que es donde la ciudad se muestra más auténtica. Tómate un café en la Bodeguita del Medio si te apetece, pero que sepas que se ha convertido en una trampa para turistas: el mojito cuesta caro para lo que es. Las mejores direcciones están en las calles de al lado.
El Capitolio, calcado del de Washington, marca la frontera entre la ciudad vieja y Centro Habana. Su cúpula se ve desde lejos y sirve de punto de referencia.
El Malecón y el paseo marítimo
El Malecón son ocho kilómetros de muro a lo largo del océano, y el verdadero salón al aire libre de la ciudad. Al caer la tarde se juntan pescadores, parejas, músicos y familias mientras las olas salpican el pretil.
Recórrelo al atardecer, que es el mejor momento del día en La Habana, y encima es gratis. Al final, la fortaleza del Castillo del Morro vigila la entrada de la bahía. Por la noche, la ceremonia del cañonazo se celebra allí a las 21 h, una tradición heredada de la época colonial.
El Vedado y Centro Habana
El Vedado es el barrio de la Habana moderna y de la noche. El cementerio Colón, enorme y lleno de esculturas, merece una visita con calma. Pero es sobre todo de noche cuando el barrio cobra vida.
Para la música en directo, el Vedado concentra las mejores salas: La Zorra y el Cuervo para el jazz, El Gato Tuerto para los boleros y el Submarino Amarillo para los fans de los Beatles. Reserva o llega pronto, que las buenas noches se llenan enseguida.
Las experiencias que hay que vivir
Lo que uno se lleva de La Habana suelen ser esos momentos.
- Una vuelta en un coche americano descapotable por el Malecón: un tópico, sí, pero uno de los grandes placeres de la ciudad. Cuenta entre 30 y 50 € la hora, y negocia el precio antes de subir.
- El Callejón de Hamel el domingo hacia el mediodía, cuando el callejón afrocubano se enciende al son de la rumba y los tambores. Entre semana se queda en sus murales.
- Un espectáculo de cabaret en el Tropicana o en el Cabaret Parisién, por el ambiente retro.
- Un concierto de son o de salsa en una casa de la música: la música está por todas partes, así que aprovéchala.
Dónde comer bien en La Habana
La restauración privada, los paladares, ha transformado la mesa cubana. Se come mucho mejor que en los comedores del Estado. En la Habana Vieja, aléjate de las terrazas que dan a las plazas turísticas y busca los sitios en las calles secundarias o en las plantas altas.
Dos pistas concretas. Una carta en dólares, plastificada y en inglés, anuncia precio de turista. Una pizarra con precios escritos a mano, a menudo en pesos, te lleva a lo bueno y asequible. Cuenta entre 10 y 15 € por una cena completa en un paladar decente, menos en una cafetería de barrio. Reserva por la noche en los sitios con fama del Vedado, que se llenan enseguida.
- Hemingway vivió casi veinte años en Cuba. Se le sigue el rastro en el bar El Floridita, donde se tomaba sus daiquiris, y en la Finca Vigía, su casa convertida en museo a las afueras de la ciudad.
¿Qué ver en La Habana en 2 días?
¿Poco tiempo? Aquí tienes un itinerario para visitar La Habana en 2 días sin perderte nada de lo esencial.
| Momento | Día 1: la ciudad vieja | Día 2: mar y música |
|---|---|---|
| Mañana | Las cuatro plazas de la Habana Vieja | Vedado y cementerio Colón |
| Mediodía | Comida en un paladar | Callejón de Hamel (domingo) |
| Tarde | Capitolio y Museo de la Revolución | Vuelta en americano por el Malecón |
| Noche | El Floridita y cena | Cañonazo en el Morro y jazz en el Vedado |
Información práctica y cómo tener internet en La Habana
Dos costumbres hacen la visita mucho más fluida. La primera: pagar en efectivo. Casas, paladares y taxis aceptan a menudo el euro o el dólar directamente; guarda algunos pesos para las compras pequeñas. La segunda: preparar la conexión con antelación.
Conectarse en La Habana no tiene nada de automático. La red pertenece al operador estatal, el wifi público va con tarjetas de ETECSA que hay que recargar, y orientarse por el laberinto de la ciudad vieja sin GPS activo te hace dar vueltas enseguida. La tarjeta SIM local existe, pero comprarla implica hacer cola en una oficina de ETECSA con el pasaporte, registrar la línea a tu nombre y aun así lidiar con una cobertura de datos irregular fuera del centro. Hay otras opciones en el mercado, aunque el resultado suele ser el mismo trámite lento.
Para evitar la cola de una oficina de ETECSA nada más llegar, prepara una eSIM para Cuba antes de salir. Se conecta por itinerancia a la red móvil en 3G/4G, con buena cobertura en la capital. Gracias a sus acuerdos de itinerancia, Orange te engancha a la red adecuada sin ningún trámite, con asistencia 24/7 y una eSIM reembolsada al 100 % si no llegas a usarla. Aun así, acuérdate de descargar los mapas sin conexión para los ratos en los que no haya cobertura.
¿Listo para descubrir La Habana sin perder nunca el hilo?

